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Objetivos y Finalidad del Kung Fu  

Desde siempre, las artes marciales han tenido en china una finalidad múltiple, no ligada únicamente al combate a vida o muerte. 

Podemos decir que la práctica de Kung Fu persigue cuatro finalidades: 


• Cultivar el carácter y la cualidad moral; 
• Conservar y mejorar la salud y la eficacia física y mental; 
• Aprender a combatir; 
• Expresarse artísticamente. 

Cultivar el Carácter y la Cualidad Moral

El Kung Fu es una práctica dura que requiere: 

• Disciplina 
• Voluntad 
• Coraje 
• Perseverancia 

Sin estas cualidades no es posible hacer progresos ni alcanzar buenos niveles. La falta de disciplina hace del hombre una barca sin timón que, a merced de las olas, no es gobernable. 

Del mismo modo, el practicante al que le falta sentido de la disciplina será poco constante y desordenado en los entrenamientos, y atraído por cosas más cómodas: este practicante tenderá a ser indisciplinado también en la vida. La fuerza de voluntad es como un jinete al galope: debe ser decidido y resolutivo, para hacerse obedecer por el caballo. Del mismo modo, el practicante de Kung Fu debe entrenarse para actuar con decisión y firmeza, así conseguirá reforzar su carácter. 

El practicante debe ser valiente; cuando ha decidido hacer alguna cosa no debe preocuparse excesivamente por las consecuencias: con frecuencia, en el combate, un buen practicante pierde porque no es bastante valiente, y se ve obligado a combatir contra dos adversarios: el contrincante y el propio miedo. 

Quien practica el Kung Fu debe ser perseverante como el agua que, gota a gota, puede perforar la roca más dura. La perseverancia puede compararse con el acto de forjar una espada: golpeando con el martillo de forma discontinua, un poco hoy y un poco mañana, no se obtendrá ningún resultado. 

En el Kung Fu es necesario perseverar y entrenarse sin esperar resultados inmediatos, sino manteniendo la confianza en el futuro. 

Conservar y Mejorar la Salud y la Eficacia Física y Mental           

Si cuidas tu salud serás ágil y eficaz también de viejo, de otra forma serás sólo una triste carga para tí y para tu familia. (Proverbio chino) 

Según la sabiduría pragmática china, el bienestar y la longevidad tienen una gran importancia para adquirir habilidades marciales; en efecto, una persona de buena salud puede estar en condiciones de defenderse también sin tener habilidades especiales, mientras que una persona experta en el combate pero de poca salud es vulnerable. Por otra parte, las ocasiones del combatir a vida o muerte son afortunadamente hoy día rarísimas, mientras la enfermedad y la poca salud son enemigo que siempre acecha. 

Por ello los chinos ha desarrollado numerosos conocimientos y ejercicios paralelos a las técnicas marciales, que en tiempos sirvieron para mitigar los efectos negativos de agotadores entrenamientos y peligrosos duelos, y que hoy día le resultan útiles al practicante moderno para exaltar las cualidades psicofísicas individuales. 

Este conjunto de conocimientos que forma parte del bagaje cultural de cualquier practicante oriental de Kung Fu lo dividimos en ocho puntos: 

1. Técnicas de Estiramiento que sirven para eliminar contracturas y tensiones; y permiten conservar un cuerpo elástico y ágil. 

2. Técnicas de Respiración, utilizadas para aumentar la capacidad respiratoria y mejorar la calidad. 

3. Técnicas de Relajamiento y Concentración, que enseñan a controlar la actividad mental y las funciones corporales que a menudo no estamos en condiciones de gobernar. 

4. Técnicas de Fortalecimiento del Cuerpo, ejercicios de diversos tipos que sirven para hacer el físico más fuerte y resistente. 

5. Técnicas de Masaje, que ayudan a curar los efectos colaterales de la práctica marcial. 

6. Medicina, o sea el conjunto de conocimientos y remedios que sirven, junto a la acupuntura, para mantener el cuerpo sano y eficiente. 

7. Alimentación, considerada como la parte de la medicina que se ocupa de mantener el cuerpo sano a través del uso apropiado de los alimentos en general. 

8. Gestión de los Propios Recursos Energéticos, es decir el conjunto de normas de comportamiento como los ritmos de vigilia y sueño, la distribución de los alimentos a lo largo de la jornada, una cierta moderación en las relaciones sexuales, un adecuado equilibrio entre trabajo y descanso, etc. 

Aprender a Combatir 

Creado para el combate, el Kung-Fu o Wushu, representa todavía hoy una de las artes marciales más profundas y ricas de contenido. 


A través del estudio y el entrenamiento orientado al combate, el practicante puede aprender a defenderse utilizando diversos métodos: 

Golpear con manos, pies, rodillas, codos y con todas las partes del cuerpo. 
Controlar al adversario a través de capturas, elevaciones articulares, apretones y acciones dolorosas. 
Derribar al adversario con técnicas de lucha.  

Además, puede aprender a utilizar diferentes tipos de armas, así como a defenderse de los ataques armados. 

La actuación de los cuerpos militares especializados chinos, que aplican los principios antiguos en clave moderna, impresionan también a los máximos practicantes por el nivel de eficacia demostrada. Los mayores estudiosos de las artes marciales de todo el mundo hallan en el Wushu una fuente inagotable de inspiración y estudio, aunque procedan de disciplinas diversas. 

Expresarse artísticamente Desde la antigüedad el Kung Fu ha sido utilizado también como actividad de entrenamiento, ya sea a través de duelos y combates, o de exhibiciones, en las cuales el experto ejecutaba series de técnicas enlazadas. 

El interés de los chinos por la estética ayudó a hacer los movimientos más atractivos, introduciendo incluso pasos procedentes de la danza y del teatro acrobático tradicional, que hacia de las demostraciones fueran más agradables de seguir. 

La introducción de las armas de fuego en China, en los últimos ciento cincuenta años, ha hecho más sencilla la autodefensa, así como superfluos y duros los entrenamientos con las manos. 

Naturalmente, esto provocó una fuerte crisis entre los maestros de Kung Fu que, poco a poco, vieron vaciarse sus escuelas y debilitarse su prestigio. En consecuencia muchos decidieron, para sobrevivir, proponer su arte como gimnasia y deporte. 

En el último siglo se ha producido pues una evolución en clave acrobática, donde el gesto no tiene como finalidad la búsqueda de la eficacia en el combate, sino la belleza y la dificultad gimnástica.
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